SEMINARIO
Género y Espacio Urbano

“Construyendo ciudades democráticas”

3 de Octubre de 2005
Día Mundial del Hábitat
Salón Rojo, Piso 1 y ½ IMM

Comisión de la Mujer
zona 9

La Comisión de la Mujer de la zona 9 es una comisión temática del Concejo Vecinal y surge hace más de 6 años a partir de la implementación en la zona del Programa Comuna Mujer. Está conformada por vecinas comprometidas en la lucha por los derechos de las mujeres y acompañada por Mujer Ahora quien apoya el desarrollo local con perspectiva de género y ejecuta el servicio de atención a mujeres en situación de violencia doméstica.

La Comisión de la Mujer tiene como objetivo fortalecer la participación de las mujeres de la zona para contribuir a su empoderamiento y a la participación activa en los ámbitos de decisión. Una de nuestras estrategias de incidencia es la de participar en los distintos ámbitos locales para lograr incluir la perspectiva de género en las políticas desarrolladas en la zona 9.

Entendemos que avanzar en la incorporación de la perspectiva de género en la ciudad hoy en día es urgente y necesario. En momentos de elaboración de los Planes Estratégicos de Desarrollo Local (PLAEDEZ) y los Planes Quinquenales, es cuando debemos estar más alertas para propiciar acciones que contribuyan a la equidad entre los hombres y las mujeres. En nuestra zona acabamos de culminar el proceso de construcción del PLAEDEZ , si bien logramos que el primer eje del mismo sea la incorporación de la perspectiva de género en todas las líneas estratégicas, planes, programas y acciones para el desarrollo zonal, no contamos con una metodología de trabajo que oriente y garantice que en cada eje se tenga en cuenta a la misma.

Estamos convencidas de que con la participación activa de mujeres en los ámbitos decisivos se pueden lograr cambios culturales, sociales y urbanísticos respetuosos de los derechos de todas y todos. Queremos contar un ejemplo de nuestra zona de cómo a través de la intervención en la Comisión de Obras y Servicios de una mujer con visión de género se pudo mejorar una obra pública. La obra en cuestión era una plaza y la propuesta era colocar los bancos orientados hacia afuera. No se estaba teniendo en cuenta que los usuarios y usuarias más comunes de la plaza iban a ser niños, niñas y quienes los cuidaran, con lo que con dicha disposición espacial dificultaba cuidar a los/as infantes, la propuesta con visión de género fue orientar los bancos hacia adentro para favorecer la labor de observancia de lo/as adultos/as que cuidasen de los niños y niñas que jugaran en la plaza.

Lograr este tipo de acciones no es fácil. En nuestra zona, las mujeres hemos tenido históricamente una presencia muy destacada en el trabajo social y comunitario de las organizaciones de base. Sin embargo esto no se traduce en la participación en los lugares de toma de decisiones, esto lo vemos claramente en la conformación de las comisiones directivas de los barrios. Observamos que cuesta mucho que las mujeres reconozcamos el enorme trabajo comunitario que desarrollamos en los centros de salud, en las escuelas, en las infinitas comisiones "de apoyo". Aquí hay un gran eje a trabajar, el reconocimiento por parte de las mujeres de su trabajo comunitario y la traducción del mismo en acciones políticas para que el estado asuma lo que debe asumir y quitar de nuestras espaldas las obligaciones de la supervivencia. Así estaremos contribuyendo a elegir dónde participar, con qué rol, partiendo del derecho al proyecto de vida elegido y a ser parte de lo que quiero y no de lo que se precisa.

Reivindicamos la riqueza de seguir propiciando espacios en donde las mujeres se puedan reconocer como personas, como sujetas de derechos, con deseos propios, con proyectos. El pasado 3 de setiembre uno de los grupos de mujeres que se mantiene desde el comienzo de la comuna, el grupo piccioli, organizó un encuentro de mujeres. Se llamó el re-encuentro haciendo referencia a un primer encuentro similar realizado en noviembre de 1998. En el re-encuentro quedó claro la necesidad de las mujeres de espacios en donde poder conversar sobre lo que les pasa como mujeres y la necesidad de construir una red de mujeres y grupos de mujeres para apoyarse tanto en lo laboral, como en lo recreativo y en los proyectos que cada una quiera llevar adelante.

Si miramos las condiciones de vida de la población de la zona constatamos la necesidad de implementar acciones que piensen a la ciudad como un todo integrado, desde el respeto a la dignidad de la vida humana , desde le derecho a ser parte activa de un colectivo que nos considere a todas y todos. Sabemos que el crecimiento de la pobreza en Montevideo ha sido constante, en la zona 9 es realmente gravísimo, prueba de ello es el número de personas que residen precariamente en áreas invadidas, sin servicios y en condiciones de hacinamiento. A principio de los años 90 se detectaron 21 asentamientos; en 1999 se registraron 74, albergando a 5.200 familias que representan cerca de 28.000 habitantes. Hoy seguramente estas cifras son ampliamente superadas.

Los hogares pobres con mujeres a cargo crecieron en el último período. Según datos censales, en el Zonal 9 había 36.944 hogares; en el 28.4% de ellos la jefatura era femenina.
Los niños y niñas que se ubican en hogares por debajo de la línea de pobreza alcanzan a un 60% en Montevideo. Como lo indicaba el último Censo, casi 5.000 adolescentes de esta zona se encontraban fuera del sistema educativo y no realizaban actividad alguna. Hoy vemos agravada notablemente esta situación.

Es imprescindible que miremos nuestro entorno con nuevos ojos, procurando integrar -en nuestro ámbito de actuación- aquellos aspectos que no han sido atendidos hasta ahora y que reproducen la exclusión.

En este sentido, para desarrollar instrumentos que nos ayuden a mostrar la discriminación de género y propongan acciones para erradicarla, fue que el año pasado aceptamos el desafío de construir un plan de igualdad para la zona. Nos presentamos así al llamado realizado por la Comsión de la Mujer de la IMM y nos pusimos a trabajar. Apoyadas en el antecedente del Plan de Igualdad para la Ciudad tratamos de ver cuáles eran los ejes más importantes a desarrollar y cuáles eran las potencialidades del entorno. Realizamos nuestro Plan: "Aterrizando la Equidad" fue construido tomando en cuenta la diversidad de situaciones y potencialidades, lo elaboramos junto a distintas organizaciones de la zona como la comisión de ddhh, la comisón de salud, la junta local, funcionarios de la policlínica Municipal de Punta de Rieles, grupos de apoyo a los Programas de Atención Integral de la Mujer, artesanos y artesanas, huerteros y huerteras, etc. Nos demostró el sentido que tienen los proyectos cuando se realizan en colectivo. Además colocó sobre la mesa el tema de la supuesta "universalidad" en que vivimos, mucha gente al principio nos decía: pero si las mujeres ya tienen todos los derechos, qué mas quieren?. Con estadísticas, discusiones sobre los mitos sexistas de la cultura y la sociedad tratamos de sembrar algunas sospechas, el tiempo dirá..

El Plan tiene cuatro ejes: los derechos laborales, la salud sexual y reproductiva, la violencia doméstica y la memoria plasmada en el territorio.
El desafío actual es lograr el compromiso colectivo para llevar las propuestas adelante. Ha resultado difícil construir con otros y otras el plan, más difícil está siendo implementar lo escrito. En eso estamos.

Con motivo del tema de este seminario vamos a centrarnos en el eje memorias para la paz.
La inquietud que dio vida a lo que hoy es un proyecto de recuperación de la memoria e intervención urbana, surge al reconocer que desde el territorio y el nomenclator de las calles y espacios de la ciudad hay un debe histórico con las mujeres. Ya en los comienzos de la comuna el grupo de mujeres Guyunusa dejó planteada a la Comisión de la Mujer la propuesta de rendir homenaje a las Mujeres del Penal de Punta de Rieles. Esta idea fue madurando junto a la convicción de que era necesario recuperar la memoria de las mujeres de los distintos barrios que conforman el Centro Comunal Nº 9, hacedoras y constructoras de la identidad de cada lugar, y que por lo general no tienen lugar en la Historia.
En ese proceso muchas mujeres fuimos tomando conciencia de la historia protagonizada por las mujeres presas políticas durante la dictadura en el Penal de Punta de Rieles, y de su importancia para el barrio.
Hace ya bastante tiempo, en la Comisión de Obras y Servicios del Concejo Vecinal se presentó un expediente con la solicitud de cambio de nombre de una calle de Punta de Rieles; fue la oportunidad que encontramos para ponernos en contacto con las ex- presas y consultarlas al respecto.


Se conocía poco en el grupo sobre la situación de la presas en el Penal de Punta de Rieles y algunas compañeras expresaron su vergüenza e inclusive culpa por haber estado al margen de los hechos. Pero a partir del primer encuentro, de la gran emoción que sentimos al recibirlas, decidimos colectivamente que este tema tenía que pasar a ser parte de las líneas principales del trabajo del grupo, transformándose en un fuerte compromiso y en potente señal de la necesidad de trabajar en este sentido.
En los primeros encuentros entre ex-presas políticas y la Comisión de la Mujer de la Zona 9 surgió la idea de convocar a una reunión con vecinas y vecinos de Punta de Rieles. Consultadas algunas mujeres que integraron el grupo Guyunusa, le pusimos fecha a la primera reunión: 27 de setiembre de 2003 en el Colegio y Liceo Vedruna. La consigna fue "Punta de Rieles: lugar de resistencia", nombre que se le dio a todas las convocatorias posteriores que se realizaron con el objetivo de recabar testimonios sobre el ex - penal de Punta de Rieles.


Más de 30 personas nos encontramos en un abrazo postergado que selló el comienzo de un proyecto que va sumando voluntades, sentires y pensares. Un grupo importante de ex- presas políticas, vecinos y vecinas del barrio e integrantes de la Comisión de la Mujer comenzaron a entrelazar historias, a re-conocer momentos, situaciones, a ponerle nombre a las personas y a rescatar las cosas que mantuvieron guardadas en la memoria, producto del miedo a la represión.


Luego vino la primera asamblea en COVITREMA (Cooperativa de Vivienda Tres de Mayo), el centro poblado más cercano al Penal y que sin dudas tiene mucho para decir. El 25 de octubre de ese mismo año más de 70 personas pasaron por el Salón Comunal de la Cooperativa. Fue conmovedor, aún hoy perduran las fuertes emociones compartidas. Para la mayoría de las ex-presas políticas que participaron era la primera vez en tantos años que volvían al barrio donde habían estado presas. Los vecinos y vecinas las recibieron con enorme cariño y contaron cómo fue la vida del barrio durante todos esos años. Se encontraron y reconocieron voces, momentos, gestos. Para muchos, esa fue la primera vez que hablaban de lo que habían sentido y de lo que había pasado durante esos años oscuros. Los jóvenes, niños en esos años, recibieron a las ex-presas con su murga y se brindó y se festejó. Y quedó con gusto a poco.


Es así que el 16 de noviembre nos reunimos con los jóvenes de la cooperativa. Fue una experiencia formidable; la inocencia, la frescura y la ternura de los juegos infantiles, nos permitieron construir otra mirada de esa época y poner en palabras cosas que a algunos adultos nos cuesta reconocer.
Estas instancias dieron lugar a que se fuera conformando un Espacio de trabajo permanente al que llamamos "Memorias para la Paz". Surge de la iniciativa del Taller Vivencias, de la Comisión de la Mujer de la Zona 9 y de la ONG Mujer Ahora que acompaña el proceso de la Comuna 9.

Para seguir profundizando en lo que implica la recuperación de la Memoria, el Territorio y el género le damos la palabra a Carmen Pereira integrante del taller Vivencias y del Espacio Memorias para la Paz.