{"id":84,"date":"1999-06-06T00:00:00","date_gmt":"1999-06-06T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.cotidianomujer.org.uy\/www.cotidianomujer.org.uy\/wp\/?p=84"},"modified":"1999-06-06T00:00:00","modified_gmt":"1999-06-06T00:00:00","slug":"maternidad-sin-tarjeta-de-credito-entrevista-a-la-psicoanalista-maren-ulriksen","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cotidianomujer.org.uy\/www.cotidianomujer.org.uy\/wp\/1999\/06\/06\/maternidad-sin-tarjeta-de-credito-entrevista-a-la-psicoanalista-maren-ulriksen\/","title":{"rendered":"Maternidad sin tarjeta de cr\u00e9dito Entrevista a la psicoanalista Maren Ulriksen"},"content":{"rendered":"<p><strong>Chilena de nacimiento, uruguaya desde hace m\u00e1s de treinta a\u00f1os, Maren Ulriksen es m\u00e9dica psiquiatra y psicoanalista, y profesora agregada de la Cl\u00ednica de Psiquiatr\u00eda Pedi\u00e1trica. Trabaj\u00f3 muchos a\u00f1os en Asignaciones Familiares y fue asesora en la redacci\u00f3n del nuevo C\u00f3digo de la  Ni\u00f1ez y la  Adolescencia todav\u00eda no aprobado. Es consultora del Instituto Nacional del Menor.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Cuando se discuten las t\u00e9cnicas reproductivas -que cuestan, por ahora, varios miles de d\u00f3lares- conversar con una psicoanalista con experiencia como consultora en adopciones, puede ayudar a recordar que ser madre o padre, supone algo m\u00e1s que lo que se consigue con una buena tarjeta de cr\u00e9dito. El aporte a las discusiones \u00e9ticas de esta entrevista, pasa por pensar un poco en qu\u00e9 aventura se meten las personas cuando nacen y hacen nacer. <\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00bfPor qu\u00e9 la gente quiere tener hijos?<\/strong><\/p>\n<p>La respuesta no es simple. Es algo consustancial a la estructura biol\u00f3gica y a la construcci\u00f3n social de las personas. Toda especie busca perpetuarse. A eso se suma la tendencia humana gregaria, de estar en relaci\u00f3n siempre con la vida de otros. La elecci\u00f3n de la paternidad y la maternidad es b\u00e1sica, m\u00e1s all\u00e1 de la elecci\u00f3n del objeto sexual, de la forma de vida y de la edad. Las parejas homosexuales, las mujeres solas, los ni\u00f1os y las ni\u00f1as, tienen el deseo de tener hijos, tanto como los adultos que viven en pareja heterosexual.<\/p>\n<p><strong>\u00bfQu\u00e9 pesa m\u00e1s, lo biol\u00f3gico o lo cultural?<\/strong><\/p>\n<p>Algunos psicoanalistas han descrito\u00a0<em>&#8220;la pulsi\u00f3n de transmisi\u00f3n&#8221;.<\/em> La cultura humana se construye a partir de la transmisi\u00f3n. Esto es muy claro cuando se estudia el aprendizaje de los oficios en la Edad Media, por ejemplo. Hoy, con el desarrollo tecnol\u00f3gico aparece distorsionado, pero hay en las personas un deseo o pulsi\u00f3n de transmisi\u00f3n muy fuerte. Y eso se puede hacer muy f\u00e1cil con un ni\u00f1o o una ni\u00f1a, que son, con respecto a los adultos, seres aculturizados. Est\u00e1 tambi\u00e9n la fantas\u00eda del control: si son &#8220;mis&#8221; hijos se puede controlar lo que se transmite. Y hay otro puntal del deseo de tener hijos que es la lucha contra la muerte. Trascender a trav\u00e9s de los hijos, marcar al otro, reconocer al otro, al semejante pr\u00f3ximo que es el hijo y que va a llevar la marca de los ancestros.<\/p>\n<p><strong>Usted dice que los ni\u00f1os y las ni\u00f1as quieren tener hijos.<\/strong><\/p>\n<p>Es un deseo muy precoz. Las ni\u00f1itas y los varoncitos juegan a tener hijos. La identificaci\u00f3n con los padres est\u00e1 marcada por la presencia de este deseo que se manifiesta en el juego. No s\u00f3lo los adultos quieren ser padres o madres.<\/p>\n<p><strong>\u00bfQu\u00e9 pasa con el llamado &#8220;instinto maternal&#8221;?<\/strong><\/p>\n<p>No me gusta hablar de instinto. La mujer es criada para ser madre. Ahora los hombres pueden tener embarazos, de modo que ellos tambi\u00e9n podr\u00edan empezar a ser criados para ser madres. En alguna cultura primitiva los hombres hacen un simulacro de parto al lado de sus mujeres parturientas que es m\u00e1s atendido que el real. Lo cierto es que los reci\u00e9n nacidos viven porque maman y alguien tiene que ocuparse de eso. Es la madre la que toma a su cargo el beb\u00e9 para hacerlo sobrevivir. Pero para que el beb\u00e9 madure no se necesita s\u00f3lo la leche. Es necesario el v\u00ednculo y el lenguaje. Hay una prematurez en la cr\u00eda humana que as\u00ed lo determina. La disponibilidad gen\u00e9tica se desarrolla si el beb\u00e9 es asistido y no s\u00f3lo amamantado. Eso es lo que hacen las madres. Si se educara a los hombres para ello, lo podr\u00edan hacer. Claro que no es f\u00e1cil. Hay un acomodamiento corporal de la mujer para atender al beb\u00e9. Se le afina el o\u00eddo por ejemplo, y condiciona su voz. La madre le habla en el registro \u00f3ptimo: esa vocecita suave tan caracter\u00edstica es la que mejor se escucha en los primeros d\u00edas de vida.<\/p>\n<p><strong>Esa disposici\u00f3n de las mujeres para ocuparse de los reci\u00e9n nacidos no es entonces natural<\/strong>.<\/p>\n<p>Muy poco es natural en el mundo humano. La sociedad prepara a las mujeres desde ni\u00f1as para ocuparse de todos los cuerpos: ni\u00f1os, enfermos, viejos. La soci\u00f3loga francesa Colette Guillaumin habla del\u00a0<em>sexage <\/em>al referirse a esto. En su libro &#8220;<em>Sexo, raza y pr\u00e1ctica del poder&#8221; <\/em>ella dice que lo que hay que preguntarse es si lo natural no ser\u00e1 un artificio anclado en relaciones sociales muy particulares, en las que a algunos individuos se les asigna el lugar de objeto. Volviendo al instinto materno adjudicado a las mujeres: en las familias extendidas, por ejemplo, las asi\u00e1ticas, est\u00e1 desdibujado el rol de la madre. Los ni\u00f1os no pertenecen a la madre. Y hoy se habla del retroceso de la familia nuclear, del desarrollo de las familias recompuestas, en donde el rol paterno lo puede cumplir un hombre que no es el padre biol\u00f3gico.<\/p>\n<p><strong>Los cambios sociales que usted menciona y la reproducci\u00f3n asistida abren discusiones \u00e9ticas. Usted, que ha trabajado acompa\u00f1ando adopciones, tal vez pueda aportar su punto de vista. La adopci\u00f3n parece un proceso en el que lo natural es cuestionado y en donde hay que prestar atenci\u00f3n a detalles de la construcci\u00f3n humana en los que por lo general no reparamos. <\/strong><\/p>\n<p>Un ser humano para construir su psiquismo necesita siempre ciertas condiciones que no han cambiado: una relaci\u00f3n privilegiada, un referente humano de cuidados y de intercambio social, personas que cumplen la funci\u00f3n materna y paterna. Los cambios de esta figura fundamental, cuando la adopci\u00f3n llega tarde, es nociva para los ni\u00f1os. El beb\u00e9 tiene una apetencia por el otro: satisfecho con la leche, permanece prendido a los ojos de la madre. Necesita que una persona lo invista, ponga en \u00e9l su libido, quiera marcarlo con algo propio, lo conozca, sepa qu\u00e9 cosa especial tiene como beb\u00e9 que lo diferencia de otros: su manera de tomar la leche, sus ritmos de sue\u00f1o, todo. Esa persona puede ser su madre biol\u00f3gica o puede ser una madre adoptante, incluso una cuidadora de la instituci\u00f3n en que pasa sus primeros meses de vida. Eso ser\u00eda algo interesante para pensar.<\/p>\n<p><strong>Yo le he escuchado decir a usted que todo hijo es adoptado.<\/strong><\/p>\n<p>Todo ni\u00f1o tiene que ser reconocido como un &#8220;otro&#8221; por su madre y su padre, como \u00fanico, singular. Esa es una adopci\u00f3n y es la \u00fanica adopci\u00f3n posible, la \u00fanica forma de ser madre o padre de un hijo, sea biol\u00f3gico o no. Hay mam\u00e1s biol\u00f3gicas que son buenas adoptantes y otras que no. En la consulta se ve. Hay quienes se acuerdan de c\u00f3mo era como beb\u00e9 cada hijo y otras que hablan como si todos hubieran sido iguales. Adoptar es &#8220;reconocer&#8221; al otro, es saber que uno es un adulto que va a sostener a un ni\u00f1o y no al rev\u00e9s. El deseo de ser sostenidas por un hijo aparece muy claro en las adolescentes que se embarazan.<\/p>\n<p><strong>En el deseo de ser madre o padre aparece siempre la expresi\u00f3n &#8220;mi hijo&#8221;, un hijo que sea &#8220;m\u00edo&#8221;. <\/strong><\/p>\n<p>Esa expresi\u00f3n coloca toda la maternidad en lo biol\u00f3gico. Si fuera as\u00ed un hombre que abandona a un beb\u00e9 seguir\u00eda siendo su padre veinte a\u00f1os despu\u00e9s. Y no lo es. La biolog\u00eda da la semejanza en los rasgos f\u00edsicos. Pero hay hijos adoptados que terminan pareci\u00e9ndose a los padres adoptivos. Lo m\u00e1s importante en este punto es que el hijo no es &#8220;m\u00edo&#8221;. No es objeto del otro, del deseo y del poder del otro. Cuando las madres dicen &#8220;no me come&#8221;, &#8220;no me estudia&#8221;, muestran que no hicieron la adopci\u00f3n, el reconocimiento del hijo como otro distinto a ellas. Tambi\u00e9n hay mucha fantas\u00eda. La experiencia del parto, \u00bfcu\u00e1ntas mujeres la recuerdan con felicidad? Hay una gran carga de imaginario, que crea mucha culpa en las adopciones y es lo que hay que trabajar en ellas. Culpa porque ese hijo no es &#8220;m\u00edo&#8221;, por haberse apropiado del hijo de otra persona. Este sentimiento se acent\u00faa en las adopciones ilegales o hechas s\u00f3lo a partir de un juzgado. Cuando hay una instituci\u00f3n que acompa\u00f1a el proceso, la culpa se aminora. El problema mayor de la culpa es que impide poner l\u00edmites, y sin l\u00edmites los hijos no crecen. Y es falso que lo biol\u00f3gico crea lazos que nunca se van a romper. Esa es una fantas\u00eda. Lo mismo sucede con el temor a la herencia patol\u00f3gica.<\/p>\n<p><strong>Usted hace el acompa\u00f1amiento de adopciones en casos dif\u00edciles. \u00bfQu\u00e9 es lo que hace dif\u00edcil una adopci\u00f3n? \u00bfY qu\u00e9 es lo que se puede llevar de aqu\u00ed a la reflexi\u00f3n \u00e9tica en el caso de la reproducci\u00f3n asistida?<\/strong><\/p>\n<p>En toda adopci\u00f3n hay tres temores, tres momentos cr\u00edticos: la revelaci\u00f3n, la b\u00fasqueda de los progenitores y lo que yo llamo la construcci\u00f3n de la novela familiar. La revelaci\u00f3n es ese momento en que hay que decir al ni\u00f1o que es adoptado. Ese momento, ahora es sabido, debe ser cuanto antes. Si es un beb\u00e9 se le dice al beb\u00e9. Cada quien sabe c\u00f3mo encontrar la manera m\u00e1s sencilla de decirlo. Aquello de los &#8220;padres verdaderos&#8221;, es una idea vieja. Esto hay que manejarlo tambi\u00e9n en los casos de reproducci\u00f3n asistida.<\/p>\n<p>La b\u00fasqueda de los progenitores es un deseo que aparece en todo hijo adoptado. Ah\u00ed surge la angustia de los padres adoptantes, el fantasma de los &#8220;verdaderos&#8221;, la culpa por haber tomado de otros lo que ellos no pudieron tener por s\u00ed mismos. Y se instala en los ni\u00f1os o adolescentes o j\u00f3venes que buscan a sus padres biol\u00f3gicos, la idea de abandono, de que hubo un ni\u00f1o no querido, no recibido, y al mismo tiempo la pregunta de por qu\u00e9 esto fue as\u00ed. Y, como dec\u00edamos, en los ni\u00f1os y en los adultos a su vez est\u00e1 presente el deseo de ser padres, madres. Aqu\u00ed se cuela otra vez la idea de lo &#8220;natural&#8221;: Querer al hijo es &#8220;natural&#8221;, lo otro no lo es. En alg\u00fan momento se presenta ese deseo fuerte de saber qui\u00e9nes son los padres biol\u00f3gicos. Y lo bueno es que los padres adoptantes puedan acompa\u00f1ar a su hijo en esta b\u00fasqueda. \u00bfQu\u00e9 se hace con la satisfacci\u00f3n de ese deseo en el caso de la reproducci\u00f3n asistida? Es interesante pensarlo. En cuanto a la construcci\u00f3n de la novela familiar, se trata de las fotos, los \u00e1lbumes, la historia del ni\u00f1o contada una y otra vez por los padres, que quiere saber que fue deseado, que estuvo en la panza, que fue recibido, reconocido. Quien tiene hijos sabe que los ni\u00f1os quieren que se les repita la historia de que estuvo en la barriga de la mam\u00e1. Esta necesidad es m\u00e1s dif\u00edcil de satisfacer en el caso de las adopciones, pero se puede hacer, con flexibilidad, a veces incluso jugando, fantaseando. \u00bfC\u00f3mo se hace en el caso de la reproducci\u00f3n asistida? Todo esto hay que pensarlo. Del mismo modo que hay que pensarlo en el caso de los hijos de padres y madres desaparecidos.<\/p>\n<p><strong>Las personas que adoptan \u00bfpor qu\u00e9 lo hacen?<\/strong><\/p>\n<p>En general frente al fracaso de lo biol\u00f3gico. Tambi\u00e9n se dan casos de parejas que tienen hijos biol\u00f3gicos y despu\u00e9s, por alguna circunstancia, adoptan uno o varios hijos. Hay quien lo hace porque le gusta: tiene hijos biol\u00f3gicos y decide adoptar otros. Eso depende de las condiciones hist\u00f3ricas, ideol\u00f3gicas de la pareja. Hay parejas est\u00e9riles que adoptan y resulta que despu\u00e9s la mujer se embaraza. Hist\u00f3ricamente la adopci\u00f3n apareci\u00f3 junto con la herencia, cuando falta el heredero natural o \u00e9ste es incapaz. Muchos emperadores romanos fueron adoptados por sus padres para mantener el imperio. El C\u00f3digo Napole\u00f3nico introdujo la adopci\u00f3n porque Napol\u00e9on no tuvo hijos con Josefina. La gente no empez\u00f3 a adoptar para hacer el bien a los ni\u00f1os sino para perpetuar herencias. El discurso de los derechos del ni\u00f1o es moderno, tanto como la noci\u00f3n de ni\u00f1o. Incluso la noci\u00f3n de madre que incluye la crianza es moderna. Antes exist\u00edan las nodrizas. Pero a\u00fan en la adopci\u00f3n moderna lo primero es el deseo de ser padre o madre. La gente quiere tener hijos. M\u00e1s all\u00e1 del deseo sexual y m\u00e1s all\u00e1 de todo. Y hoy los avances tecnol\u00f3gicos permiten pensar en posibilidades inusitadas de tener hijos.<\/p>\n<p><strong>En las instituciones en que usted trabaja se busca que los hermanos sean adoptados por una misma familia. Esto coloca a las personas que tienen el deseo de adoptar frente a esa realidad de lo que significa ser hijo o hija y padre o madre que usted describe. <\/strong><\/p>\n<p>La realidad es que la maternidad -como la paternidad- es un don gratuito. Derrida (Jacques) trabaja esto del don. Cada quien es investido como padre o madre por un ni\u00f1o. El placer del intercambio, de estar con el otro, de acompa\u00f1arlo, de ayudarlo a crecer es lo que cuenta, m\u00e1s all\u00e1 del c\u00e1lculo de cu\u00e1nto me das y cu\u00e1nto te debo. Las premisas son el deseo de alimentar, de transmitir, de marcar y despu\u00e9s, de intercambiar con otro. Cuando el beb\u00e9 llega no es ese gordito de cinco meses que est\u00e1 en el imaginario de todas las mujeres. Cuando crece tampoco. Pero siempre su llegada es un hecho trascendente que cambia la vida y el tiempo de las personas. Y debe seguir si\u00e9ndolo, en el caso de las adopciones y de la reproducci\u00f3n asistida, incluso si los ni\u00f1os nacieran de donantes de c\u00e9lulas, sin deseo alguno o con un deseo distante, &#8220;fr\u00edo&#8221;. Puede hablarse de nuevas subjetividades, de elecci\u00f3n de embriones, de vientres portadores, de bancos de esperma, de lo que sea, pero a un hijo siempre hay que prepararle el nido, esperarlo, recibirlo, investirlo, marcarlo, reconocerlo&#8230;<\/p>\n<p align=\"right\">\u00a0<\/p>\n<p align=\"right\"><strong>Carina Gobbi<\/strong><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Chilena de nacimiento, uruguaya desde hace m\u00e1s de treinta a\u00f1os, Maren Ulriksen es m\u00e9dica psiquiatra y psicoanalista, y profesora agregada de la Cl\u00ednica de Psiquiatr\u00eda Pedi\u00e1trica. Trabaj\u00f3 muchos a\u00f1os en Asignaciones Familiares y fue asesora en la redacci\u00f3n del nuevo C\u00f3digo de la Ni\u00f1ez y la Adolescencia todav\u00eda no aprobado. 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