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El
X Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe acaba de
realizarse en Serra Negra, San Pablo, Brasil con la presencia
de 1.250 mujeres de 28 países. Lilián Celiberti
participó en los debates. Estas son algunas de sus
impresiones.
Lo
más interesante del 10 Encuentro Feminista Latinoamericano
y Caribeño, fue la metodología de los "diálogos
complejos" que habilitó la controversia entre
diferentes miradas, pero también el haber definido
como ejes centrales para el debate en el contexto latinoamericano,
la lucha contra el racismo, contra el etnocentrismo, la relación
del feminismo con el lesbianismo y con las jóvenes.
Definir
como Eje central de todos los debates "La radicalización
de la democracia y la radicalización del feminismo"
permitió desde mi punto de vista, politizar más
los debates. Algunas compañeras, algunas corrientes
o tendencias feministas cuestionaron esta consigna central
del Encuentro. Sin embargo esta relación entre el movimiento
feminista y las luchas democraticas en América latina,
constituye un eje central de la acción política
de miles de mujeres en la región. Ningún movimiento
social y político puede crecer y afianzarse al margen
de las realidades concretas, y de los desafíos de la
democracia.
Las
feministas existimos en todos los movimientos, y por lo tanto
somos el movimiento con mejores condiciones para pensar una
propuesta de traducción, en el sentido conceptual,
entre las diferentes culturas (que a su vez nunca son cerradas
en sí mismas).
En
los Diálogos Complejos hubo dos paneles principales,
uno al principio y otro al final, el primero planteaba la
lucha contra el Patriarcado, con las dimensiones de la democracia
radical hoy. .
Claro,
con todo lo que tengas para criticar, para cuestionar a las
democracias formales, a las democracias electorales. A su
vez el movimiento de mujeres es un movcimiento nacido de la
democratización e implicado profundamente en la democratización
de las relaciones sociales, no solo la democratización
política, sino también en relación con
las instituciones. El movimiento feminista tiene una larguísima
experiencia, vaya desde el lado de la búsqueda de leyes
y de su promulgación, leyes que reconozcan la situación
de discriminación de las mujeres, vaya a la acción
permanente por abrir espacios institucionales en relación
a los temas de género, las sexualidades, las distintas
formas de familia, etc.
Por
lo tanto es un movimiento que tiene un riquísima experiencia
política en la democratización, entonces creo
que en este Encuentro lo más novedoso, fue recuperar
la práctica feminista, real, concreta cotidiana, en
toda la región, como una práctica política
de lucha por la democratización del poder y la democratización
de la sociedad.
Para
mi fue lo más interesante y también el hecho
de abrir temas de debate más complejos, como hasta
qué punto este movimiento está comprometido
en la lucha contra la discriminación racial, hasta
qué punto se combate el etnocentrismo como una práctica
de dominación en América latina y hasta qué
punto la heteronormatividad como pauta de relaciones humanas
está colocada en el centro del movimiento. Esos tres
grandes ejes fueron además cruzados por otros como
la relación con las nuevas generaciones de jóvenes.
Con
el movimiento de jóvenes surgieron debates interesantes,
aunque creo que en algún momento se confundió
el adultocentrismo de la cultura general con el adultocentrismo
de un movimiento que en los últimos años ha
encontrado dificultades para reproducirse. Entonces la presencia
de muchísimas jóvenes - creo que había
un 33% de mujeres jóvenes - da muestra de la vitalidad
de un movimiento que se empieza a recrear, y como creo efectivamente
que la recreación de los movimientos es una cuestión
de sujetos políticos que necesita de cuerpos, de la
misma manera que cuestionar el racismo necesita de las mujeres
negras que impugne, que plantee, que cuestione.
También
cuestionar el etnocentrismo requiere de una mayor presencia
de mujeres indígenas, y debemos decir que hubo muy
pocas, aunque esto no es una queja, porque esa ausencia es
una de las realidades que plantea los límites de todos
los movimientos, forma parte de la realidad, porque a veces
se confunde lo organizativo con aquellas realidades que aparecen
como desafíos políticos que hay que tomar y
construir con dinámicas propias.
Creo
que los Encuentros Feministas demuestran una voluntad de los
diversos feminismos de participar, también hubo una
escasa presencia por ejemplo, de las académicas, me
refiero a los Centros de Estudios de la Mujer que generan
los espacios donde se hacen investigaciones y tampoco se sintieron
atraídas, son como los dos polos de un desafío.
Si queremos producir nuevos conocimientos es necesario tener
una articulación más orgánica como movimiento
con las mujeres que investigan, y dedican su tiempo a la producción
teórica, de la misma manera que necesitamos construir
puentes más flexibles, más plurales con las
mujeres organizadas del movimiento indígena o del movimiento
campesino. Los encuentros feministas no son el
feminismo, este es un espacio plural, diverso, en el que hay
muchos feminismos, pero no es correcto centrar el análisis
de lo que sucede en el feminismo en América latina
solo en un Encuentro.
De
todas maneras el hecho de que haya habido una diversidad de
mujeres, tiene también que ver con la presencia de
los feminismos en Brasil y es consecuencia de los puentes
y de las acciones que esos feminismos han creado con mujeres
de sectores populares, indígenas, negras. De pronto
si el Encuentro se hubiera hecho en otro país, tendría
marcas diferentes, creo que en realidad un Encuentro Feminista
es la expresión de la construcción de movimientos
muy diversos que se dan en América latina.
Partiendo
de que el feminismo es un movimiento político que tiene
una pluralidad de maneras de entenderlo, nuestro desafío
es cómo cruzarlo con las dimensiones concretas de las
luchas, y por otro lado, implantar como movimiento político
un debate significativo, pero simbólico de a quiénes
convoca este movimiento, qué cuerpos convoca este movimiento.
En este Encuentro se plantearon las demandas de participar
de las mujeres trans, (aunque no se si es correcto
hablar de mujeres trans si uno entiende lo femenino
y lo masculino como un continuo) y se resolvió reconocer
esa identidad cn pleno derecho a participar en el próximo
encuentro feminista. La auto definición de feminista
vale para cualquier mujer, vas al Encuentro Feminista porque
sos feminista o porque te identificás con él.
Y eso también vale para los transexuales, aunque creo
que la discusión sobre las transexuales tiene otra
significación, y es un tema que me parece necesario
profundizar ya que trasciende la "inclusión"
y tiene que ver con la construcción de género,
con un cuestionamiento a lo biológico como elemento
identificatorio de tu identidad, porque la frontera de identificación,
puede en lo personal ser difusa o puede ser parte de un proceso.
Estamos
hablando de una identidad política, no de una opción
personal, estamos hablando de personas que desde una identidad
transexual se declaran feministas.
El próximo Encuentro va a ser en México, parecería
que en Acapulco, eso está por definirse y será
dentro de tres años, tenemos entonces mucho tiempo
para trabajar esos planteos, y en particular nosotras las
feministas de la Articulación Feminista Marcosur estamos
decididas a trabajar desde ahora en cómo se da la relación
y la especificidad con las mujeres jóvenes y si eso
tiene que ver solo con una distribución de poder, de
autoridad, presencia o hay otras agendas que las jóvenes
podrían traer y ver de qué manera nos interpelan.
Por lo tanto vamos a crear espacios de debate para profundizar
en los temas que el 10 Encuentro feminista ha dejado abiertos
como el racismo, el etnocentrismo, y la heteronormatividad.
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